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Temas Calientes

Un equipo muy humano (pero no tanto, por favor…)

Un equipo muy humano (pero no tanto, por favor…)
No es Horacio Rivas con la camiseta de Colo-Colo. Éste fue el Agustín Alayes de los setenta.

No es Horacio Rivas con la camiseta de Colo-Colo. Éste fue el Agustín Alayes de los setenta.

A menos que haya vivido en la década de 1970, sea un tipo que le gusten los datos freaks del fútbol (“langusino”, se dice en el medio) o tenga entre sus pertenencias el álbum del fútbol chileno de 1977, difícilmente puede tener alguna idea de quién es el que aparece en la imagen que acompaña este artículo.

Se lo presento. Su nombre era Jorge Troncoso, defensa central argentino que llegó a Colo-Colo en 1977. Tan importante que llegó a salir en el álbum antes mencionado. Por currículo no se quedaba: estaba entre sus antecedentes haber sido parte del Vélez Sarsfield campeón en 1968, teniendo además 26 años lo que hacía esperar que se transformara en referente en el cacique.

Pues bien… Troncoso no jugó ningún partido por Colo-Colo. Tras los exámenes médicos, se descubrió una seria lesión que arrastraba hace tiempo y que lo había hecho dejar el equipo de Liniers. Después algo jugó en River Plate y Chacarita Juniors, pero en Colo-Colo sólo dejó las esperanzas y su lámina en el álbum de 1977.

Pasa el tiempo y cuando en Colo-Colo se botaba la plata pensando que la bonanza sería eterna, en 1997 se presenta en la “Noche Alba” a Paulao, defensa brasileño de gran trayectoria en clubes como Cruzeiro, Gremio, Vasco da Gama, Atlético Mineiro y hasta Benfica de Portugal. Tras ver que algo cojeaba, se confía en su recuperación y hasta el hombre juega 45 minutos en Copa Libertadores contra Atlético Mineros en Venezuela y otros 45 minutos contra Minervén, también en tierras llaneras. Tras eso, se ve que su recuperación era cosa difícil y termina dejando el club con esos 90 minutos de juego en su bitácora total.

El dirigente Jorge Vergara declaró que no había nada que preocuparse, porque se había hecho un trato con un representante que iba a responder con otro defensa de calidad en vista de lo ocurrido con Paulao. Todavía estamos esperando el reemplazo.

Los años transcurren y llega Claudio Borghi a la banca alba. Mientras arma un plantel que haría historia, contrata el primer semestre de 2006 a Celso Rafael Ayala, defensa central paraguayo de fuste y enorme trayectoria, pero que todo el mundo sabía que tenía las rodillas echas miseria. Jugó 9 partidos en el torneo oficial, 7 como titular, y hasta hizo un partido decente contra Universidad de Chile en la primera final del Apertura 2006 (bueno, Fernando Gamboa también se jugó un partidazo contra la “U” el 2001 cuando Rivarola le tenía miedo), además de estar en Copa Libertadores en la derrota 5 a 3 con Chivas en México, pero terminado el torneo se fue. Borghi declaró que había confiado mucho en el jugador, pero fue uno de sus tantos errores a la hora de tratar de armar una defensa (ya vendrán Gilberto Velásquez o Jorge Carrasco, pero eso ya es otra historia).

El asunto es que uno puede tomar ejemplos de distintas épocas y llega a lo mismo: ¿cómo un equipo como Colo-Colo contrata a un jugador sin tener muy en claro sus antecedentes médicos? Mas si se trata para un puesto como defensa central…

Es obvio que no somos el único equipo que se ha caído tan feo a nivel de contrataciones, pero eso es como en el colegio decir que a uno no le fue mal porque todo el curso tuvo mala nota. Es decir, se muestra que los fiascos pasan por la vereda del frente (ni hablar de Ricardo Rojas presentado en una “Noche Alba”, para luego jugar por la contra) y seguimos sin aprender.

Ahora, se anunció con bombos y platillos la salida de José Manuel Rey para traer un defensa de fuste. Algunos de los mencionados fueron nombrados en esta columna la semana pasada, pero se terminó prefiriendo al argentino Agustín Alayes. Enorme trayectoria, grandes partidos en Estudiantes de La Plata pero que venía con una rotura de ligamentos desde marzo de 2009. El asunto es que es examinado y el cuerpo médico de Colo-Colo le encuentra una lesión que tardará dos meses en recuperarse, por lo que partió de vuelta a Buenos Aires.

Está bien. Incluso lo cantó Julio Iglesias. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero uno esperaría que aprendiendo de la historia, alguna vez Colo-Colo dejara de ser un equipo tan humano. ¿No le parece?

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