La Moneda en pelota: Pinochet y su arma secreta

Pinochet saludando al plantel de Unión Española antes de jugar la final de la Libertadores en 1975. Cada vez que despidió a una delegación, el resultado de ese equipo fue malo. Mufaza...
Tal como en la primera vuelta, hoy Ferplei acompaña este día cívico con las historias de quienes han sido huéspedes del palacio de gobierno y su relación con el fútbol, en la saga “La Moneda en pelota”.
Al personaje que recordamos a continuación, las elecciones mucho no le gustaban. De hecho usó un camino mucho más corto para sentarse en el sillón presidencial. Si bien no calificaría en esta sección para recordar sus aventuras, no podemos dejar de mencionar sus historias junto a la pelotita.
En los 17 años que estuvo Augusto Pinochet en La Moneda, tuvo la oportunidad de estar muy ligado al fútbol. De hecho, cuando llevaba poco al mando del país, le correspondió vivir el repechaje ante la URSS para el Mundial de Alemania 1974. Cuando la delegación regresó a Chile tras el 0-0 en Moscú, Pinochet hizo su debut en estas lides recibiendo a la delegación y felicitándolos por su “labor patriótica”.
Como los soviéticos no vinieron a jugar la vuelta, se hizo un circo en el Estadio Nacional, que había sido lugar de detención y tortura meses antes, cuando Chamaco marcó el gol simbólico sin rival al frente. En el partido en serio el Santos goleó a Chile 5-0. Empezaba mal la cosa.
Luego de ello, Pinochet se acostumbró a saludar y despedir a cuanta selección o equipo hiciera algo relativamente importante. Así fue como lo hizo con la Roja antes de los mundiales de 1974 y 1982, con Unión Española antes de jugar la final de la Libertadores en 1975 (como se aprecia en la fotografía), entre otros.
Pero uno de los capítulos más recordados es cuando prometió plata para terminar de construir el Estadio Monumental. Cinco días antes del plebiscito de 1988, Pinochet citó a Peter Dragicevic y Eduardo Menichetti para anunciarles el obsequio de 300 millones de pesos, que se pagarían en cuotas de 50 palos cada una.
Estaban todos felices en Macul y el general creyó sacar réditos electorales de aquello. Claramente no le funcionó y tras perder el plebiscito la promesa empezó a perder prioridad. Más aún cuando al año siguiente Pinochet dejó La Moneda.
Por eso cuando los dirigentes albos fueron a ver a las nuevas autoridades en 1990 a ver dónde estaban los cheques con las cuotas de 50 millones, se encontraron con un “¿cuáles millones?” como respuesta. La promesa electoral había desaparecido y nunca se concretó.
Eso sí, el mote del “Estadio de Pinochet” va a ser muy difícil de sacárselo encima. Sin duda, éste fue el mejor golazo de Pinochet…
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4 Comentarios
La Moneda en pelota: Pinochet y su arma secreta
yo quiero jugar a la pelota con las mujeres y como lo puedo hacer y usrteden me pueden llamar poara saber como me puedo escribirme
Responder5441118
Lamentable que Ignacio haya caído en la pequeñez política ensuciando un espacio que debe ser 100% deportivo. Sus juicios y apreciaciones no van a motivar a comentarios futbolísticos, sino que constituirán una apertura de puerta para que la política, el fanatismo y la odiosidad, entren en una página que intentaba destacarse por sus comentarios que entusiasmaban a hinchas y no hinchas.
ResponderAl parecer Ignacio no fue capaz de sustraerse a la campaña de la elección presidencial y mantener la calma necesaria en todo buen profesional. Lamentable.
¿?
Si Pedro viera lo que hizo Ferplei el primer día de la elección entendería el asunto y no buscaría cosas bajo el agua...
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