Temas Calientes

La columna alba: Patético

Colo Colo se lamenta

Una vez más me toca escribir en un momento duro. Desde que escribo esta columna han sido varios los momentos difíciles, pero ninguno tan vergonzoso como este: con tu archirrival refregándote en la cara su mejor momento de la historia y rematándote cuando ya estabas en el suelo, sin muchos argumentos para defenderte.

En la antesala éramos muchos los que comentábamos que sin fuera por el nivel exhibido por ambos equipos en la actualidad, la “U” debería haber goleado con facilidad, pero nadie pensaba que se podía convertir en realidad y que en la cancha se vería reflejado exactamente lo que son ambos equipos en este momento, ya que estos son “partidos aparte” como se cansaron de repetir una y otra vez los jugadores durante la semana, pero que cuando ingresaron a la cancha lo olvidaron por completo y lisa y llanamente dieron pena.

Durante los primeros 45 minutos el juego fue parejo y hubo muy pocas ocasiones de gol, pero indudablemente el dominio del partido lo tuvo el equipo “azul”, con mi Colo Colo defendiendo. Quizás lo único a lo que podíamos aspirar ante un equipo consolidado y que prácticamente juega de memoria, lo que sumado a la motivación propia de un clásico hacían la mezcla perfecta y era el momento idóneo para hacer historia ante nosotros.

Y luego de la expulsión y el primer gol antes de finalizar el primer tiempo les dio la confianza suficiente para darse cuenta que era el momento preciso para plasmar ante su clásico rival la enorme superioridad que existe entre el equipo azul y el nuestro.

Si es que hubiéramos perdido por un par de goles hasta podríamos echarle la culpa al árbitro, pero ni con 7 jugadores se le puede permitir a tu archirrival que te haga 5 goles, con su gente gritándotelo en la cara y con tu gente deseando que acabe pronto el partido para que la vergüenza no fuera mayor.

Quizás el único consuelo es que jugamos de visita y sólo los 3 mil colocolinos presentes fueron testigos in situ de la mayor vergüenza deportiva de esta institución y que fueron los jugadores quienes tuvieron que sentir en carne propia ante un estadio lleno de azules la humillación que cada uno de nosotros sintió en cada rincón de este país que existen colocolinos de corazón.

Los bastardos que estuvieron en cancha ayer no son dignos de vestir nunca más esta camiseta, que hicieron caer a lo más bajo y que le faltaron el respeto a cada uno de quienes nos sentimos partícipes de la historia de esta institución, la que nos ha dado muchas alegrías, también muchas tristezas, pero en ambos casos, siempre mostrando los valores que hicieron nacer a este hermoso club, con orgullo, con empuje, con coraje, con amor propio y por sobre todo, por respeto a los millones de hinchas que tiene este equipo, quienes ven con impotencia como quienes dirigen los hilos de esta club no hacen más que equivocarse una y otra vez, sin que nada podamos hacer para evitarlo.

Por muy dolorosa que haya sido la derrota de ayer quizás era lo que se necesitaba para que esto acabe de una vez por todas, para que se tomen medidas extremas e inmediatas, si teniendo el plantel más caro del fútbol chilenos caímos tan bajo.

Claramente la solución no será invertir más dinero trayendo figuritas de equipos chicos que no son más que eso y que al calzarse esta camiseta se les olvida hasta jugar a la pelota. Prefiero tener a puros jugadores de las inferiores, quienes saben lo que significa vestir esta camiseta, quienes dejarán en la cancha lo mejor de sí, que probablemente pierdan muchos partidos por falta de experiencia, pero que cada pelota la lucharán hasta el final y dejarán en cancha lo que hace un tiempo se extravió, la vergüenza deportiva y el respeto hacia este club.

Ahora y por primera vez estoy de acuerdo con que se vayan todos (sólo dejaría a Luis Mena, Gonzalo Fierro, Pablo Contreras y Esteban Paredes para guiarlos en esta nueva etapa), el resto que se pudran y que se regresen a sus clubes chicos y vuelvan a ser figuritas. Aquí necesitamos gente comprometida, que se sientan orgullos de vestir esta camiseta, no que lo vean sólo como un trampolín para irse al extranjero.

Quizás todos lo ven fácil desde afuera. Vieron cómo Matías Fernández se aburrió de hacer goles y partió al fútbol español, cómo Arturo Vidal la descoció en el poco tiempo que estuvo y partió al fútbol alemán, como Lucas Barrios se cansó de hacer goles y también partió al Viejo Vontinente a romperla, como Humberto Suazo a pesar de su edad amarró un contrato millonario. En todos estos casos fue gente que no tenía como objetivo salir de este club, tenían como objetivo dejar en lo más alto a Colo-Colo y por consecuencia fueron vendidos, los jugadores que han llegado últimamente creen que por el solo hecho de estar en Colo-Colo les permitirá amarrar un contrato millonario, cuan equivocados estaban, cuanto lamento que se hayan fijado en ellos, cuanta vergüenza siento que hayan vestido y sigan vistiendo esta camiseta, que no tienen idea lo que significa.

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