La columna alba: La hora de la verdad

Ahora sólo queda esperar el comienzo de los playoffs y refrendar en estas seis finales restantes lo exhibido a lo largo de todo el torneo, donde las estadísticas nos sindican como los mejores. Sólo queda materializarlo con la tan ansiada estrella número 30.

Durante mucho tiempo fuimos tildados de equipo experto en playoffs, que despertábamos en instancias decisivas y que ningún equipo quería toparse con Colo Colo en esta parte del torneo porque era muy difícil derrotarlo en partidos de ida y vuelta, principalmente debido a que sacaba a relucir lo que durante el campeonato no exhibía.

Ahora no es tan así y el cuco es otro, pero nuestro aval es el juego mostrado a lo largo de este campeonato que nos permitieron finalizar en el primer lugar, siendo la delantera más goleadora y la defensa menos batida, además de no haber perdido con ningún equipo clasificado a los juegos finales (a no ser que clasifique San Felipe)

A pesar del buen momento del equipo la situación es la misma que cuando llegábamos metiendo miedo a playoffs sólo con el nombre y peso de la camiseta, ya que realmente comienza un nuevo campeonato, donde la concentración debe ser extrema y el respeto hacia nuestro rivales el mismo que se ha mostrado hasta el momento.

El último partido ante Audax tuvo en el primer tiempo el juego ideal y el que uno espera, más que por los cuatro goles convertidos por la intensidad con la que se jugó. Es posible que no suceda en todos los partidos que enfrentemos una defensa que tuvo una muy mala tarde como la del conjunto itálico.

Sin embargo, si convertimos la mitad de las ocasiones generadas podremos finiquitar el partido lo antes posible, mostrando una variedad respetable de alternativas de ataque a un ritmo interesante, dejando de lado el equipo predecible en el que se torna este Colo Colo, que está con mucha confianza y suerte necesaria para ganar partidos, pero que estaba fallando en las alternativas propuestas de ataque, pero que no se observó el sábado, donde siempre existían más de dos posibles receptores del balón.

En este mismo partido ocurrió un hecho que no se puede obviar. Desde principio de año que vengo postulando a Ignacio González para que sea el arquero titular, pero que no ha contado con la suerte necesaria ya que las dos veces que tuvo la oportunidad de demostrar lo buen arquero que es, las lesiones le pasaron la cuenta. Este fin de semana arriesgó, pero no pudo con el dolor y tuvo que ser reemplazado por el juvenil Alvaro Salazar, quien vivió el sueño del pibe.

El cuarto arquero "albo" ingresó ante un estadio repleto, bajo una ovación que le entregó la confianza necesaria que necesitaba para ese momento tan especial. El joven portero respondió e incluso casi ataja el penal, pero ya hubieran sido demasiadas emociones juntas para el día. El mensaje luego de esto es que el pueblo "albo" quiere ver a jugadores de las divisiones inferiores y cuando les toque su turno serán apoyados como merecen. Fuerza Nacho y felicitaciones a Salazar por su buen debut.

Los puntos altos del sábado fueron Rodrigo Millar y José Pedro Fuenzalida. El primero viene en alza hace algún tiempo producto de un muy buen trabajo de nuestro gran preparador físico. El “Chapa” como lo comenté en la columna anterior le estaba faltando la puntada final y en el primer tiempo sólo tomó decisiones acertadas y bien ejecutadas, lo que generó que en casi todos los goles tuviera participación.

Difícil se la puso a Omar Labruna que deberá decidir si mantenerlo en la oncena titular o incluir a Gonzalo Fierro, quien retorna luego de la suspensión. Una buena alternativa también es enviar a Fuenzalida por izquierda, donde no se ha observado la misma dinámica y cohesión que se ve en Fuenzalida o Fierro con Ormeño por la banda derecha.

Ahora sólo queda esperar el comienzo de los playoffs y refrendar en estas seis finales restantes lo exhibido a lo largo de todo el torneo, donde las estadísticas nos sindican como los mejores. Sólo queda materializarlo con la tan ansiada estrella número 30.

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