FOTOS: Tendremos longanizas de Primera: Ñublense ascendió en infartante definición a penales

Roberto Herrera perdió un penal decisivo para Barnechea, que ahora jugará la promoción.

El que dijo que la Primera B no es emocionante, debe estar mordiéndose la lengua. Un partido tremendo tuvieron Barnechea y Ñublense en la vuelta para la definición del ascenso. En el encuentro anterior en Chillán, los de Santiago habían empatado cuando acababa el pleito y parecía que en el Monumental vivirían una jornada histórica.

Pero lo lindo del fútbol es que nada está definido hasta el pitido final. En este caso, el penal final. Es por eso que pese a ponerse en ventaja a los 11' del primer tiempo, con gol de Isaac Díaz, Ñublenchester no la tendría para nada fácil.

De hecho, gracias a dos goles de Nicolás Maturana (20' y 35'), los santiaguinos se ponían arriba y le dejaban dura la tarea a los del sur, que en el segundo tiempo salieron con todo el choripán por el empate.

Y fue Díaz nuevamente el que consiguió derrotar a Jorge Manduca a los 70', dejando una paridad incómoda y tétrica, que hacía que todo se definiese desde los doce pasos.

La celebración se desató a los 90, cuando la pelota entraba en las redes del cuadro de la capital. Pero no. El cotillón tenía que esperar, ya que Díaz, nuevamente protagonista, agarraba a un defensa en el área y el árbitro decidía anular el tanto.

Terminó 2-2 y a penales nada más. Era la única solución para definir un partido entre dos equipos tan parejos. Ningún fallo entre los diez que patearon los primeros penales. Más tensión aún.

El arco sur del Monumental era el protagonista de una de las definiciones más infartantes del último tiempo en la Primera B. Cuando Franco Segovia falló para los de la precordillera, el asado ya empezaba en la Octava Región . Pero hubo que echarle agua al carbón, ya que Marcelo Jorquera tembló y definió mal para los Diablos Rojos.

Pero apareció Roberto "Cazely" Herrera para patear en Barnechea. Tal como en España 82, el santiaguino desviaría y, cómo no, ahora sí que la parrilla se ponía calientita.

Fue Paulo Olivares el culpable, protagonista y héroe de los del sur. Su remate durmió en las redes y acabó por darle a Ñublense una esperada vuelta a Primera División, tras un corto período en los potreros.

Chillán festeja el retorno. Los precordilleranos lloran. Aunque ni tanto. Aún Barnechea puede subir a la máxima categoría del fútbol chileno, al jugar la promoción. Así que las lágrimas o el festejo tendrán que ser postergados.

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