Deportes Melipilla llega a la adultez: 21 años de sentimientos entre el amateurismo y el profesionalismo

Un hincha del elenco que hoy está en Segunda División profesional quiso rememorar las glorias de su elenco en Primera en el día de su aniversario.

POR FELIPE VELÁSQUEZ
@FVelasquezM

Soy hincha de Melipilla desde potrillo. Como la mayoría de los que leen esto, mi papá me llevaba al estadio cuando yo ni siquiera sabía qué sucedía dentro de ese rectángulo de pasto. Lo obvio: el amor por el equipo nació, la pasión afloró. La resiliencia de Deportes Melipilla cada vez me sorprende más, incluso la ANFP –al mando de Mayne-Nichols- nos ha mandado a tercera división arbitrariamente, para reconocer ese error un par de años más tarde y “apaciguar” los ánimos dándonos un cupo gratis en la Segunda División Profesional. Se nos ha pisoteado y se nos ha admirado, por el club han pasado los peores jugadores de la galaxia (saludos a Román Cuello y su exquisita técnica para patear penales) y también algunos de los mejores, pero la entrega en la cancha, el esfuerzo y perseverancia que se muestra, siempre, siempre recuerda el amateurismo que algunos directores técnicos pregonan.

 Un arquero colombiano que se comió 5 goles de aquella furtiva delantera del Chago Morning que componían Esteban Paredes y Diego Rivarola (sí, fueron compañeros de equipo) y que en el entretiempo se sacó los guantes y ese mismo día se fue a Colombia, un supuesto “DT” holandés que puso 100 mil dólares para entrenar al equipo (“los haré jugar como el Ajax”, dijo el patudo) y sólo nos hundió más, otro arquero ícono del club y seleccionado nacional que manejaba el puesto bajo los tres palos, pero no manejaba el idioma inglés, cuya religión según él era “Deportes Melipilla”, son algunas de las anécdotas que he visto y vivido junto a mi Potro Solitario querido.

Terminemos esto casi como trivia: ¿qué jugadores de Deportes Melipilla recuerdas? Algunos nombres que han pasado por el club son Rubén Dundo, la “nona” Muñoz, el “cachorro” Arenas, el goleador Luis Cueto, dos que la dejaban chiquitita: el “bocha” Carrasco y Héctor Pericás. ¡Juegue!

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