La columna de Wanderers: Esto nunca debió suceder

Quisiera mencionar que el reclamo de Universidad de Chile es legítimo, pero al ver el historial de su equipo a la hora de suspender partidos este se hace irrisorio.

Para el 2013 muchos esperábamos que fuera un año de nuevos bríos, luego de la magra campaña que protagonizó Wanderers el año anterior, la esperanza en la nueva dirección técnica y el correspondiente “mea culpa” de todos los estamentos del club del puerto principal.

La actitud del equipo efectivamente era distinta, pero al parecer nuestro mal va mucho más allá del equipo sino de la institución completa y su falta de coordinación.

El calendario ya estaba programado, se tenía que recibir a la U de Franco que poco a poco se venía aceitando mientras avanzaban la pretemporada. Nuestro problema no era el rival, no era el técnico ni tampoco el plantel; nuestro problema era el lugar donde se jugaría el partido.

El año pasado cuando subió Everton a Primera División, en tono de sorna un par de veces exclamé: Qué bueno que haya subido Everton, así podremos jugar el clásico; eso sí, tendremos que jugarlo en las canchas de tierra del Cerro Placeres, porque estadio no habrá” al parecer mis dichos más que una broma se está convirtiendo una realidad para todos los cuadros de la Quinta Región.

La noche Oro y Cielo más que alegrías para los fanáticos del equipo viñamarino, traía desesperación en todas las dirigencias de la región al no ser permitido el partido por problemas de seguridad.  El intendente fue enfático en señalar que el Sausalito no era apto para recibir a la Universidad de Chile, el aire de pánico corrió por las calles del barrio puerto y llegaron hasta Independencia para instalarse en la sede del Club. Los intentos de cambiar la localía fueron infructuosos, el día miércoles pasado se rumoreaba que el Municipal de San Felipe albergaría el cotejo, pero horas más tardes las autoridades de la región de Aconcagua se negaban a dicha petición.

Nadie quería tomar el fierro caliente, el mensajero del miedo estaba a la vista y toda la oscura decepción que rodeaba al asunto mataba la poca luz que teníamos los hinchas de ver el duelo. Era tanta la desinformación que hasta por las redes sociales los mismos jugadores del Decano preguntaban a los periodistas donde se jugaría, incluso el delantero Salmerón expresó que se pusieran de acuerdo para jugarlo en cualquier plaza del sector.

En las últimas horas, la ANFP señaló que se jugaría en el estadio Santa Laura (incluso en varios instantes se escucharon lugares tan recónditos como Coquimbo o Rancagua), pero en Santiago por el tema de la cumbre presidencial también mandaron todo intento disputar el pleito entre el equipo laico y el decano fuera marchito.

Tal como lo escribió una banda norteamericana en el año 1986 en su disco “Master of Puppets”, esto nunca debió suceder, pero  el diálogo de sordos y los problemas de último minuto provocaron la debacle con el posterior lamento.

Ahora, me sorprende de sobremanera la reacción del timonel azul al solicitar las multas respectivas y obtener los puntos por secretaria. Quisiera mencionar que su reclamo es legítimo, pero al ver el historial de su equipo a la hora de suspender partidos este se hace irrisorio.

Esperamos que este espectáculo patético, junto a otros espectáculos deportivos patéticos que me tocó ver este fin de semana por el fútbol nacional, no se vuelvan a repetir.

 

 

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