La columna alba: Tan cerca y tan lejos

Un jugador del que no tenía muchas expectativas era Emiliano Vecchio, un gordito simpático, talentoso pero flojo como él solo. He escuchado solo elogios para él, pero para mí está muy al debe.

Segundo triunfo consecutivo del equipo de Omar Labruna y escalamos hasta el quinto lugar de la tabla de posiciones, posición expectante a tan solo cuatro puntos del líder, pero a la vez a una distancia enorme en lo futbolístico de equipos como Universidad Católica, Cobreloa, Unión Española y O’Higgins.

Hay que reconocer que se mejoró en relación al partido jugado contra Wanderers, a ratos el juego fluyó a mayor velocidad que a la acostumbrada en las primeras fechas, algo propio de un equipo inseguro que tiene mucho miedo a equivocarse y que producto de aquello no arriesga demasiado. Afortunadamente en frente había un equipo mezquino, que aún perdiendo por dos goles no se animaba a atacar, pero que terminó haciéndolo porque Colo-Colo se resistió a seguir atacando y le entregó el protagonismo a Palestino, que a regañadientes lo asumió y logró el descuento que puso en entredicho el nivel de la defensa, no se sabe si ha rendido mejor por el cambio de esquema o por las escasas llegadas del equipo rival en las últimas dos fechas.

El desafío ahora está en prolongar durante todo el partido los pincelazos mostrados durante el último partido, donde por ejemplo en el primer gol me dio gusto ver como Fuenzalida paso como en los mejores momentos de Gonzalo Fierro por sorpresa entre los defensores rivales y finiquitando de primera, en contra de todas las estadísticas que indican que el “Chapa” tiende más a enviarla a las nubes que a apuntarle bajo los tres tubos. Esa misma jugada se repitió en el segundo gol, la diferencia es que esta vez la jugada terminó en un centro perfecto. Aquello no se vio por el otro sector, donde “Carachito” subió poco y nada, lo que va en desmedro de un juego con mayor volumen y sorpresa, incluso en los minutos finales Dominguez se replegó atrás y nadie más lo movió de ahí, claramente falta alguien que apure al colombiano, se siente demasiado seguro del puesto.

Un jugador del que no tenía muchas expectativas era Emiliano Vecchio, un gordito simpático, talentoso pero flojo como él solo. Cuando el balón se digna a llegar a sus pies, él recién comienza a trabajar, provocando jugadas de peligro para nuestro equipo y el toque diferente que cualquier equipo necesita, pero si el balón no llega a él no hace ningún esfuerzo para que así sea, no se muestra ni se mueve por todos los sectores del campo para buscar la pelota. Ni hablar si el equipo pierde el balón, él es otro espectador más esperando que el balón vuelva a sus pies. He escuchado solo elogios para él, pero para mí está muy al debe.

Las próximas cuatro fechas serán decisivas para saber el futuro de este equipo, ya que deberían ser doce puntos seguros por el nivel de los equipos que nos toca enfrentar, por lo que más que conseguir estos puntos, la obligación es mejorar, sostener un buen ritmo durante largos pasajes del partidos y no solo lagunas que no alcanzar a ilusionar, para de esta forma llegar mejor aspectados a la fase final del torneo donde no esperan los partidos con los equipos que mejor nivel han mostrado en lo que va de este año.

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