La columna de Ñublense: Visita Non-Grata

Este fin de semana, el equipo deberá cosechar de local para justificar los seis puntos de visita y, sobre todo, saldar una deuda pendiente con su hinchada: los triunfos en su propia cancha.

No viajé a Arica. Y parto diciéndolo porque, como muchos, escuché atentamente el partido de Ñublense a la vieja usanza: por la Radio. Mientras lo hacía, buscaba la forma que los comentarios de los "colegas" ariqueños no cegaran lo que sería mi próxima columna. Vaya a saber uno si resultó, pero lo cierto es que en esta columna me atreveré a reafirmar lo que he venido señalando con anterioridad: yo creo en este Ñublense versión 2013.

Los Diablos Rojos, durante toda la "Era Rojas", han demostrado ser una visita tremendamente ingrata para sus rivales. Si uno analiza la estadística, el fuerte de la campaña del ascenso se obtuvo en esta condición y este año parece no ser la excepción. De los 7 puntos que completa Ñublense -y que le permiten estar mucho más tranquilo en la tabla- 6 los ha conseguido en sus dos incursiones de visita, teniendo en este partido su mejor actuación como forastero por primera división desde el "campañón" de 2008 que lo llevó a la Copa Sudamericana.

Diez de la noche de un sábado de vacaciones -plenas vacaciones personales, de hecho- y los Diablos Rojos saltaban a la cancha de la "Puerta del Norte" para reafirmar el alza futbolística que habían demostrado frente a Palestino la fecha pasada. Como dice la jerga hípica, "caballo que gana, repite" y así lo entendió Carlos Rojas parando el mismo equipo que había doblegado a los de la colonia árabe. La base de esta apuesta es que Ñublense había aumentado el volumen ofensivo, la circulación del balón en el mediocampo y se había afianzado con mayor seguridad en terreno defensivo. La fórmula respondía a toda lógica futbolística y -a juzgar por el trabajo de la semana-, debía ir al alza. No se equivocó.

Primeros minutos de partido y Javier Grbec ya se ponía a punto con una llegada al arco del "Santo". La luz roja se encendió cuando Tomás Lanzini salió lesionado con una fractura en el quinto metatarso que lo mantendrá alejado de las canchas por tres meses. Es decir, se perderá prácticamente todo el Torneo de Transición. Sería un balde de agua fría para toda aspiración roja si es que no existiese un reemplazante, pero lo hay. El argentino Emanuel Croce demostró que el reemplazo a Lanzini no le queda grande y que, con sus propias características, puede rendir incluso más que lo que venía demostrando su compatriota.

Ñublense va al alza. El compromiso en el Carlos Dittborn es una fuerte gota de confianza para el plantel: la fórmula (sistema + jugadores) parece lograr la anhelada compenetración. Contra Arica, el equipo demostró que al buen toque le puede sumar vértigo. El mediocampo mejoró la precisión y aumentó la velocidad, entregando mayores ventajas a los agentes ofensivos. El equipo dominó el partido a placer y cuando San Marcos intentó equiparar las acciones, apareció nuevamente la figura de Lucas Giovini para entregar seguridad a un arco que, desde 2008 con "Sam" Bravo, no parecía estar tan bien resguardado.

Punto aparte para el tapaboca de los delanteros. Javier Grbec ha jugado cuatro partidos y lleva tres tantos. El dato es más alentador si se complementa con que el trasandino sólo ha ingresado los dos últimos partidos de titular. Por su parte, el "Hormona" Gómez se reencontró con el gol, y lo hizo por partida doble. Viniendo desde la banca, el delantero nacional parece retomar la confianza perdida, demostrando que puede ser alternativa válida en caso que se le necesite. Lección para la hinchada: mas allá de los números con los que llegan, todos los refuerzos merecen oportunidades para demostrar de lo que son capaces.

El fútbol no es azar. Siempre he creído que el trabajo, la disciplina y la confianza son parte fundamental de los procesos que viven los equipos. Por eso, cuando muchos desesperaban en las dos primeras fechas, en esta columna se hizo un llamado a la calma y la confianza, denunciando los errores, alentando las virtudes y proponiendo, con humildad, posibles soluciones. Es que uno debe criticar -y con ganas- cuando se evidencia que existe carencia de trabajo. Pero, a juzgar por las declaraciones post-partido, el Cuerpo Técnico y los jugadores siempre tuvieron claro que el equipo era capaz de rendir mucho más. Aquí hay que dar gran parte del mérito a Carlos Rojas, que tras 180 minutos de mal fútbol echó mano al pizarrón, modificó sus fichas y los resultados terminaron por darle la razón al análisis que realizó. Aplausos.

Ñublense debe haber mostrado falencias sobre el gramado nortino, ¡qué duda cabe! Pero la contundencia del 4-0, el mejoramiento táctico, el alza futbolística y el golpe de confianza son suficientes como para obviar uno que otro error. La tarea está cumplida con creces.

Este fin de semana, el equipo deberá cosechar de local para justificar los seis puntos de visita y, sobre todo, saldar una deuda pendiente con su hinchada: los triunfos en su propia cancha. Vaya a ser que la hinchada también salde una deuda pendiente con el equipo: su apoyo en las gradas. Aún así, el llamado es a no caer en el exitismo fácil. El equipo va en ascenso, el fútbol apareció, los resultados también, pero todo debe ir paso a paso y con tranquilidad. Por el momento sólo ha conseguido el título de ser una visita que complica y, como ya lo deben pensar en Arica, que puede resultar bastante ingrata.

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