Científicos desarrollan unas botas que hacen que la persona camine más rápido

Científicos de Stanford desarrollaron una “bota” de exoesqueleto que puede ayudar a las personas a caminar más rápido

No, todavía no es Iron Man. Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han desarrollado una nueva “bota” de exoesqueleto que puede ayudar a las personas a caminar más rápido.

La bota, que parece un yeso con cables que suben por la parte posterior de la pierna de quien la usa, puede aumentar la velocidad al caminar hasta en un 10 por ciento y además puede ahorrar un 17 por ciento en costos de energía.

El novedoso sistema funciona mediante el uso de motores eléctricos sincronizados con precisión, los cuales pueden impartir torque (la fuerza que producen los cuerpos en rotación) en la articulación de la pierna mientras la persona camina.

Fue un desafío por las distintas variables

Hubo desafíos para desarrollar este sistema de manera efectiva ya que existen variables difíciles de precisar como: la velocidad al caminar de una persona varía bastante a lo largo del día, el modo de andar de cada persona, la forma específica en que camina.

Como todo esto es único de cada quien, la tarea es del robot que debe poder adaptarse al usuario y la asistencia debe calcularse de forma específica para cada persona.

Los investigadores del Departamento de Ingeniería Mecánica de Stanford recopilaron datos fisiológicos como retroalimentación para administrar cómo puede ayudar la bota y así agregaron un controlador adaptativo que responde a los cambios en la forma en que una persona camina a lo largo del día, lo que se conoce como optimización “human-in-the-loop”.

En el futuro, los científicos, que publicaron sus hallazgos en la revista Nature, estiman que la bota robótica pueda adaptarse para ayudar en otros movimientos, como subir escaleras y atravesar terrenos difíciles.

El traje experimental tiene el potencial de mejorar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes que tengan alguna dificultad motora, como fue un caso de un hombre de 30 años, conocido como Thibault, que pudo caminar, jugar juegos de computadora y más.

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