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Ciencia.-Quince amenazas se ciernen sobre la biodiversidad marina y costera

Un equipo internacional de expertos ha elaborado una lista de 15 cuestiones que, a su juicio, pueden tener un impacto significativo en la biodiversidad marina y costera en los próximos cinco a diez años.

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

La extracción de litio de las profundidades marinas, la pesca excesiva de especies de aguas más profundas y los impactos inesperados de los incendios forestales en el océano en tierra son algunos de los quince problemas que los expertos advierten que deberíamos abordar ahora, según publican en la revista 'Nature Ecology & Evolution'.

Su técnica de "exploración del horizonte" se centra en la identificación de cuestiones que actualmente no reciben una atención generalizada, pero que probablemente cobrarán importancia en la próxima década.

El objetivo es sensibilizar y fomentar la inversión en la evaluación completa de estos problemas ahora, y potencialmente impulsar el cambio de políticas, antes de que los problemas tengan un impacto importante en la biodiversidad.

Los problemas incluyen el impacto de los incendios forestales en los ecosistemas costeros, los efectos de los nuevos materiales biodegradables en el medio ambiente marino y una zona "vacía" en el ecuador a medida que las especies se alejan de esta región del océano que se está calentando.

"Los ecosistemas marinos y costeros se enfrentan a un amplio abanico de problemas emergentes poco reconocidos o comprendidos, cada uno de los cuales tiene el potencial de afectar a la biodiversidad --advierte el doctor James Herbert-Read, del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), coautor del artículo--.

Al destacar los problemas futuros, señalamos los aspectos en los que deben introducirse cambios hoy -tanto en la vigilancia como en la política- para proteger nuestros entornos marinos y costeros".

En la exploración del horizonte han participado 30 expertos en sistemas marinos y costeros de 11 países del norte y el sur del mundo, con una gran variedad de perfiles, incluidos científicos y responsables políticos.

Varios de los problemas identificados están relacionados con la explotación de los recursos oceánicos. Por ejemplo, las "piscinas de salmuera" de las profundidades del mar son entornos marinos únicos que albergan una gran diversidad de vida y tienen altas concentraciones de sales que contienen litio.

Los autores advierten que la creciente demanda de litio para las baterías de los vehículos eléctricos puede poner en peligro estos entornos. Reclaman normas que garanticen la evaluación de la biodiversidad antes de explotar las piscinas de salmuera de aguas profundas.

Aunque la sobreexplotación pesquera es un problema inmediato, la exploración del horizonte va más allá de esto y se centra en lo que podría ocurrir en el futuro.

Los autores creen que pronto se pasará a pescar en las aguas más profundas de la zona mesopelágica (una profundidad de entre 200 y 1.000 metros), donde los peces no son aptos para el consumo humano pero pueden venderse como alimento a las piscifactorías.

"Creemos que los cambios inmediatos podrían evitar grandes problemas en la próxima década, como la sobrepesca en la zona mesopelágica del océano --apunta la doctora Ann Thornton, del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge, coautora del artículo--.

Poner freno a esta situación no sólo detendría la sobreexplotación de estas poblaciones de peces, sino que reduciría la interrupción del ciclo del carbono en el océano, ya que estas especies son una bomba oceánica que elimina el carbono de nuestra atmósfera".

El informe también destaca el impacto potencial de los nuevos materiales biodegradables en el océano. Algunos de estos materiales son más tóxicos para las especies marinas que los plásticos tradicionales.

"Los gobiernos están impulsando el uso de materiales biodegradables, pero no sabemos qué impacto pueden tener estos materiales en la vida del océano", señala Herbert-Read.

Los autores también advierten que el contenido nutricional del pescado está disminuyendo como consecuencia del cambio climático.

Los ácidos grasos esenciales tienden a ser producidos por especies de peces de agua fría, por lo que, a medida que el cambio climático aumenta las temperaturas del océano, se reduce la producción de estas moléculas nutritivas.

Estos cambios pueden tener repercusiones tanto en la vida marina como en la salud humana. No todos los impactos previstos son negativos.

Los autores creen que el desarrollo de nuevas tecnologías, como la robótica blanda y mejores sistemas de rastreo submarino, permitirá a los científicos conocer mejor las especies marinas y su distribución. Esto, a su vez, guiará el desarrollo de áreas marinas protegidas más eficaces. Pero también advierten que hay que evaluar el impacto de estas tecnologías en la biodiversidad antes de desplegarlas a gran escala.

"Nuestra pronta identificación de estos problemas y de sus posibles repercusiones en la biodiversidad marina y costera ayudará a los científicos, los conservacionistas, los gestores de recursos, los responsables políticos y la comunidad en general a hacer frente a los retos que se plantean a los ecosistemas marinos", afirma Herbert-Read.

Aunque son muchos los problemas conocidos a los que se enfrenta la biodiversidad de los océanos, como el cambio climático, la acidificación de los océanos y la contaminación, este estudio se centró en problemas emergentes menos conocidos que pronto podrían tener un impacto significativo en los ecosistemas marinos y costeros.

Este proceso de exploración del horizonte ha sido utilizado anteriormente por los investigadores del Departamento de Zoología para identificar problemas que luego han cobrado importancia; por ejemplo, un escaneo realizado en 2009 alertó de que los microplásticos podrían convertirse en un problema importante en los entornos marinos.

Las Naciones Unidas han designado el período 2021-2030 como el Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible.

Además, la decimoquinta Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas concluirá las negociaciones sobre un marco mundial de biodiversidad a finales de 2022.

El objetivo es frenar e invertir la pérdida de biodiversidad y establecer objetivos para obtener resultados positivos en 2050.

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