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El coaching llega al tenis. ¿Se quedará?

NUEVA YORK (AP) — Rafael Nadal está alarmado. Su partido de segunda ronda en el Abierto de Estados Unidos va de mal en peor. Los errores se acumulan.

Inquieto, Nadal se encuentra en el lado de la pista próximo al palco del estadio Arthur Ashe donde su séquito — incluido su entrenador Carlos Moyá — está instalado.

El dueño de 22 títulos de Grand Slam busca con desesperación respuestas para enderezar el rumbo en el duelo contra Fabio Fognini.

“Estoy muy ansioso”, dice Nadal al entablar un diálogo en mallorquín con Moyá.

El entrenador procura darle tranquilidad: “Vale, vale, saldrá, saldrá”.

Paulatinamente, Nadal solventó la crisis y remontó para llevarse una victoria en cuatro sets.

La escena vista la noche del jueves era inconcebible en el tenis hasta hace poco. En otro momento, el número dos del mundo posiblemente hubiera sido penalizado por el intercambio.

Este US Open es el primer torneo en el que — a modo experimental — se permite que el jugador reciba orientación desde la grada.

De acuerdo con lo establecido, los entrenadores tienen que estar ubicados en un puesto fijo al costado de la cancha y sólo pueden iniciar comunicación con el jugador cuando están en el mismo extremo.

El ensayo empezó en julio y se prolongará hasta la Copa Masters de la ATP en Turín el próximo noviembre. Según los regentes del circuito, el experimento “intentará incrementar los momentos de intriga y cercanía para mejorar la experiencia de los espectadores”. La fase de pruebas será sometida a una evaluación que determinará si el coaching se mantendrá en las próximas temporadas.

La WTA hizo algo similar fuera de las citas de Grand Slam en 2020 y actualmente permite el coaching durante pausas en un partido.

Nadal ha acogido con cautela el cambio.

“No lo estoy utilizando mucho, la verdad”, dijo el astro español tras despachar en tres sets a Richard Gasquet la noche del sábado para instalarse en la tercera ronda del US Open. “De las primeras semanas que estoy con eso. Estoy acostumbrado a jugar a mi bola”.

“He estado toda mi vida jugando sin coaching”, añadió. “Estoy acostumbrado a buscar soluciones por uno mismo, (aunque) creo que esa es la gracia de este deporte. Dicho esto, no lo estoy criticando, porque si no recuerdo mal, voté a favor de que esto fuera de esta manera”.

No todos lo han aceptado. Roger Federer, el campeón de 20 grandes, se ha manifestado en contra reiteradamente.

Taylor Fritz, el décimo cabeza de serie que fue eliminado a las primeras de cambio en Flushing Meadows, resumió la opinión adversa al recordar que el tenis es un “deporte individual”.

"¿Porqué alguien tendrían que darte ayuda?", apuntó.

La reglamentación que prohibe que un entrenador brinde instrucciones agitó las olas durante la final femenina del US Open de 2018. Serena Williams se enfureció cuando el juez de silla Carlos Ramos le dio una advertencia, luego le penalizó con un punto y por último le quitó un juego tras advertir que su entrenador Patrick Mouratoglou hacía señales con las manos. El reclamo de Williams eclipsó la victoria de Naomi Osaka.

Stefanos Tsitsipas, el actual número 5 del mundo, alabó el cambio previo al torneo y no tuvo reparos en recordar varias polémicas por las acciones de su padre y entrenador, Apostolos.

“Mi entrenador no ha sido tan discreto como los demás, pero es algo que siempre ha ocurrido", dijo el griego que fue eliminado en la primera ronda del US Open. "Me han penalizado muchas veces, algo que creo ha sido injusto. Ahora es legal, así que estoy más que feliz de no tener que lidiar con árbitros tan estrictos que quieren arruinar el juego”.

Nadal recordó que el coaching no se aceptaba debido a que no todos los jugadores tenían la capacidad económica de cubrir el costo de contratar a uno para acompañarle en la gira, “lo cual podía desequilibrar un poco la igualdad de oportunidades”.

“Ahora todos ya viajamos con entrenador”, dijo Nadal. "No tiene sentido tener un entrenador y que en el momento más importante no te pueda decir nada".

Más allá de perder la esencia de encontrar soluciones por propia cuenta, Nadal no ve mal aprovechar que ahora el coaching sea permitido.

“Sabiendo que se puede en un momento dado recibir una consigna cuando estoy ahí al lado. Si hay algo que no entiendo, pues decírmelo un poco más alto, total que se puede”, afirmó.

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