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Argentina: Depreciación del peso genera gran incertidumbre

BUENOS AIRES (AP) — Antonela Massarelli necesitaba desesperadamente una puerta para la entrada de su nueva casa a la que ella y su familia se mudarán este fin de semana en un suburbio de Buenos Aires.

La madre de dos hijos dijo que encontró una buena opción el martes por la mañana a unos 20.000 pesos argentinos (90 dólares), pero comentó exasperada que el precio subió unas horas después a más de 30.000 pesos (135 dólares). Y los propietarios de la tienda —que enfrentan precios potencialmente más altos para reemplazar las puertas que vendan— no querían dejar ir su mercancía.

“No me querían vender”, comentó Massarelli, de 29 años de edad. “Fui a un montón de lugares y estaban cerrando, me decían: ‘No te puedo vender, no te puedo vender’, y las puertas que me querían vender" eran de muy mala calidad.

A la larga compró una a un costo de 31.900 pesos argentinos, los cuales equivalían a unos 65 dólares al tipo de cambio del mercado negro, o unos 144 dólares al tipo de cambio oficial.

Las dificultades de Massarelli para poder comprar una puerta reflejan la incertidumbre que se vive en Argentina luego de que su moneda se ha depreciado profundamente en la última semana en el mercado informal de divisas, lo que genera nuevas interrogantes sobre la fragilidad de la economía argentina antes de las las elecciones presidenciales programadas para octubre.

Desde la semana pasada, el peso argentino en el mercado informal de divisas —cotización a la que se le llama "dólar blue"— se ha depreciado aproximadamente 20%, alcanzando un máximo de 495 pesos argentinos por dólar estadounidense el martes, lo que ha aumentado el diferencial con el tipo de cambio oficial hasta cerca del 120%. El peso argentino se fortaleció ligeramente el miércoles, aunque el mercado seguía “muy volátil”, de acuerdo con un agente de divisas de Buenos Aires, que rechazó ser nombrado debido a que su trabajo es técnicamente ilegal.

Los estrictos controles de capital limitan enormemente el acceso al mercado oficial de divisas, por lo que han surgido cotizaciones paralelas.

“La brecha es un indicador de incertidumbre”, comentó Gabriel Caamaño, economista en jefe de la Consultora Ledesma, una consultoría local. “Con este nivel de brecha es complicado para la economía funcionar”.

Massarelli vivió eso de primera mano el martes cuando buscó suministros para su nuevo hogar en el suburbio de Lomas de Zamora. A medida que el peso se ha depreciado, muchas tiendas simplemente cerraron sus puertas. Ella logró ingresar a un establecimiento en el momento en que estaba cerrando.

“Me querían vender una puerta de chapa simple a 80.000 pesos (361 dólares) en un lugar, y me decían los dueños que no podían venderme nada menos porque no sabían cuánto iba a costar mañana”, declaró Massarelli.

Finalmente, Massarelli regresó a un establecimiento donde le habían ofrecido una puerta por 19.900 pesos (85 dólares) en la mañana. “Cuando le dije que sí, a las 2 de la tarde me dijo que había aumentado a 31.900” pesos argentinos (144 dólares)", se quejó. “No me quedó de otra, no es que me sobra la plata, es que necesito una puerta y mañana iba a estar más cara y pasado (mañana) iba a estar aún más cara”.

Massarelli debe mudarse el sábado y no tiene ningún otro sitio a dónde ir con su esposo, su hijo de 7 años y su hija de 2, así que pagó a regañadientes.

“La economía se está paralizando”, señaló Walter Stoeppelwerth, estratega en jefe en Gletir Corredor de Bolsa, una correduría ubicada en el vecino Uruguay.

"No vas a dejar que se agoten las existencias porque no sabes cuánto va a costar reponerlas”, agregó Stoeppelwerth, e hizo notar que aproximadamente el 45% de los insumos utilizados para la fabricación son importados.

La nación se encuentra en un círculo vicioso. Los analistas están de acuerdo en que la rápida depreciación del peso se debe en parte a la inflación mensual sorprendentemente alta de 7,7% registrada en marzo, que llevó la tasa anual a un impresionante 104%.

Y, a su vez, la rápida depreciación de la moneda está provocando un mayor incremento de precios, ante lo cual los principales analistas pronostican que la inflación en abril podría ser incluso de 10%.

“Estamos en el umbral de una especie de hiperinflación moderna” en la que la tasa inflacionaria anual podría llegar a ser de 150%, advirtió Stoeppelwerth.

Para Caamaño, la caída de la moneda es un reflejo de cómo la economía de Argentina está atada "con alambre”, apuntalada por varias medidas heterogéneas insostenibles que parecen diseñadas teniendo en mente el calendario electoral.

“Y encima con una crisis politica grande en los dos espacios politicos más importantes", agregó Caamaño, haciendo notar que hay pugnas internas en el gobierno del presidente Alberto Fernández y en la principal coalición opositora. "No hay anclas en lo económico, no hay anclas en la política”, hizo notar, ante lo cual la gente se refugia en los dólares.

Aunque aparentemente todo el mundo está de acuerdo en que la cotización oficial del peso está sobrevaluada, el gobierno parece no estar dispuesto a pagar el costo político de una devaluación oficial en un momento tan cercano a unos comicios.

Luego de días de silencio, el ministro de Economía Sergio Massa se comprometió el martes a que el gobierno usará "todas las herramientas del Estado para ordenar esta situación”, de la que el mandatario responsabilizó a sus opositores políticos.

“Alguna vez la derecha debería pensar en la Argentina antes que en sus negocios e intereses políticos", declaró Fernández, que este mes anunció que no se postulará a la reelección.

Massa dijo que el gobierno renegociará aspectos del acuerdo firmado en 2022 con el Fondo Monetario Internacional para restructurar unos 44.000 millones de dólares en deuda contratada por el gobierno centroderechista de Mauricio Macri (2015-2019). Además, el ministro advirtió que la presunta desestabilización deliberada de la moneda será investigada.

Massarelli pudo adquirir su puerta, pero un incremento repentino en el precio de los materiales para un techo —de 140.000 pesos a 220.000 pesos— significó que la familia ya no podía pagar los muebles de baño.

“O sea, nos vamos a mudar a una casa que no tiene luz, que no tiene gas, que no tiene agua, que no tiene pisos, solamente tiene cemento, con dos nenes chiquitos”, lamentó.

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